sábado, 10 de junio de 2017

5 Principios a tener en cuenta a la hora de tratar al homosexual

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1- Ame

La tendencia a mirar la paja en el ojo ajeno y no mirar la viga en el nuestro, hace que nuestro amor se vea limitado. Los homosexuales no son “bichos raros”. Debemos aceptar que también son parte de la creación de Dios pero que han decidido seguir tomar sus propios caminos, al igual que lo hace un mentiroso, ladrón, asesino, etc...

Me es necesario enfatizar que en la Biblia todos los pecados por más pequeños o grandes que tú lo veas son del mismo tamaño para Dios, no existe alguna jerarquía para reprochar un pecado más que otro. Así que, si tú eres cristiano pero reprochas a un homosexual por su orientación sexual entonces también deberías reprocharte a ti mismo por ser imperfecto, el hecho de ser cristiano no es sinónimo de perfección, sino personas que intentan día a día alejar el pecado de sus vidas pero esa lucha solo acabara hasta que Cristo venga.

Y que mejor para cerrar este primer principio que citando el segundo mandamiento declarado por el mismo Jesucristo una vez. Y el segundo es semejante a éste: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO. Mateo 22:39

Y el segundo es semejante a éste: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO. Mateo 22:39

2- Acepte

No acepte el pecado, pero acepte a la persona; y acéptela tal cual es. No etiquete o rotule a las personas: “éste es un débil”, “aquél es un marica, afeminado o gay”. Para los cristianos, toda persona es objeto del amor de Dios. Él desea liberar a cada ser humano del pecado y la esclavitud, para ello entregó su propia vida en la cruz. Vea a cada persona como especial tesoro para Dios y evite los rótulos negativos. Es tremendo el impacto que un “rótulo” produce sobre la vida de un individuo.

3- Ayude

No centre toda la atención en la homosexualidad como si fuera lo único y más tremendo de la vida de ese hombre o de esa mujer. Probablemente existan otras muchas experiencias de vida que necesiten ministración y ayuda. Expresar compasión y empatía hará posible que esa persona comparta sus vivencias y sus temores.

4- Aliente

¡Lo que es imposible de lograr para los hombres, es posible para Dios! En el pasaje de 1ª Corintios 6:9-12, hay una clave en el verso 11: “...y esto erais algunos”. Aquí se apoya nuestra certeza de que el cambio es posible. Por eso nos reservamos para el final lo más importante y que establece la gran diferencia entre cualquier tratamiento psicológico y el diseñado por Dios. Creemos firmemente que el Espíritu Santo en la vida del creyente nacido de nuevo hace la diferencia para abandonar éste y cualquier otro pecado. Sea usted la persona que Dios use para estimular el cambio y la liberación.

5- Acompañe

Todos nosotros luchamos contra “tendencias carnales” y tentaciones diversas, pero podemos vencer, ¡esa es nuestra fe! Es por eso que es necesario que su trato sea tan piadoso como pueda de manera que esa persona homosexual pueda sentir ese amor de Jesús a través de usted, que sienta ese mismo trato especial que alguna vez recibió aquella mujer prostituta cuando Jesús le extendió su mano para darle esperanza.

Vea a esa persona como un hermano al que quizás puedes ayudar a aclarar sus ideas. Jamás reproche a estas personas, porque son las personas más necesitadas del amor de Cristo, y como bien sabemos el segundo mandamiento es amar al prójimo como a ti mismo independientemente de su color, raza o sexualidad.

Es por eso que mi ultimo consejo es que no tenga miedo al estar con esta persona, más bien siéntase afortunada de que Dios te ha puesto en su vida para hablarle de una alternativa mejor pero que esta persona tal vez nunca había conocido porque nunca se le había presentado.

Conclusión.

No promuevas la homofobia, Jesús hubiera tratado piadosamente también a estas personas como lo hizo con todos los pecadores con la que algún día tuvo en su mesa y lavo sus pies.
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