sábado, 17 de junio de 2017

Si Dios existe, ¿por qué no se aparece y ya?

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Job lo dijo perfectamente:

“Si me dirijo hacia el este, no está allí;
si me encamino al oeste, no lo encuentro.
Si está ocupado en el norte, no lo veo;
si se vuelve al sur, no alcanzo a percibirlo.” (Job 23:8-9)

¡Cuán fácil sería creer en Dios si se apareciera! ¡Qué conveniente poder apuntar a alguien concreto y decir: “¿Ves? ¡Te lo dije!”

Entonces, ¿por qué Dios se esconde? ¿Por qué no se aparece y ya?

Sin embargo, tiene que ver con cómo Dios quiere que nos relacionemos con Él. No sólo quiere que sepamos que existe – Él anhela algo más: glorificarse a través una relación personal con nosotros. Nosotros pedimos milagros y señales y muestras de Su poder porque, de seguro, esto probaría Su existencia, ¿cierto? Sin embargo, esto presenta un problema: Dios no sólo quiere que sepamos que existe – Él quiere glorificarse.

Si Dios hiciera que Su existencia fuese innegable, entonces fuesemos incapaces de amarlo por las razones correctas, si es que llegásemos a amarlo. Los grandes milagros y muestras de poder terminarían siendo actos intimidantes de parte de Dios; y sólo buscaríamos agradarle por temor a Su furor, no a buscar tener una relación con Él. En el amor, no hay temor (1 Juan 4:18).

Dios nos ama y, para que nosotros podamos glorificarle, tenemos que amarlo también. Las personas que argumentan que los Cristianos creen en Dios por temor al infierno tienen un concepto errado de qué significa ser siervo de Cristo. Los Cristianos que sí creen en Dios por miedo al infierno, se pierden de la plenitud encontrada en un Dios que los ama.

Claro, no es decir que Dios necesita nuesto amor – Dios sigue siendo Dios aunque nadie en el mundo lo amase. Pero, Él ha decidido amarnos – despojarse de Su gloria para acercarse a nosotros. Nos ha buscado para poder entrar en una relación con Él.

Esto significa que Dios no se mantiene escondido, sino que Él se ha revelado de una forma contundente, real, explícita.

Conclusión

En fin, Dios no se esconde. Hace Su presencia conocida para que podamos enamorarnos más y más de Él. Él anhela que le glorifiquemos, adoremos y le amemos – no por miedo, sino por amor – porque Él nos amó primero.

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” (2 Crónicas 16:9)
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